India, un país que se presentaba místico y cargado de aventuras... comenzamos la idea del viaje teniendo como primer gran objetivo visitar la Fundación Vicente Ferrer (en Anantapur) y como segundo llegar a tantos rincones y culturas como nos permitiera todo el mes de agosto.¿Quienes participamos de la aventura? Siempre viajamos Àlex y yo solos, pero esta vez decidieron acompañarnos también otra pareja; Noe y Alex.
¿Cómo lo planeamos? El viaje lo realizamos durante el mes de agosto del 2007 (del 1 al 30). Decidimos hacer casi toda la ruta en tren, ya que es la mejor manera de ver la realidad del país... y la más barata. Sólo substituimos los tramos más largos por vuelos en compañías locales de bajo coste.
Preparativos:
- Papeleo: un punto un poco caótico... cómo hacerse con un visado de la India. No esperéis que el consulado de Barcelona conteste a vuestras llamadas, nosotros no conseguimos contactar y tampoco intentamos ir (muchas experiencias que recogimos de Internet relataban lo mismo y desistimos rápido). Finalmente optamos por la embajada de Madrid utilizando concretamente la opción de enviar por correo todos los datos que solicitan; de esta manera no tendréis ningún problema.
¡¡Cuidado!! Si lo dejáis para el último momento puede que encontréis una saturación en la demanda de visado... según experiencias que leímos han llegado a tardar meses en entregarlo. Algunos viajeros han acabado por ir a bucarlo directamente a la embajada. A nosotros nos tardó un par de semanas aproximadamente.
Siguiendo sus indicaciones, para obtener el visado turístico entregamos toda la documentación mediante un paquete "Postal Express" de correos que contenía el formulario de solicitud, tres fotografías tipo DNI, pasaporte original, pago de 50 € en giro postal (No en metálico) y otro sobre "Postal Express" para que devuelvan los pasaportes junto con el visado.
También tendréis que tener en cuenta que si queréis entrar en el territorio del Sikkim deberéis solicitar un permiso especial, aunque también se puede solicitar una vez en la misma India, justo antes de entrar en el territorio. De cualquier manera, antes de salir informaros bien sobre la situación y requisitos de este permiso.
Podréis encontrar toda la información sobre visados en la misma página de la embajada de la India. - Vacunas: el riesgo de contraer enfermedades es elevado, alguna persona de casi todos los grupos que hemos conocido viajando por libre se han puesto enfermas... y nosotros no fuimos la excepción; dos de cuatro nos pusimos enfermos (hasta 40 de fiebre, diarreas, vómitos...) Por tanto, es muy importante que os vacunéis siguiendo las instrucciones del médico de prevención antes de ir y deberéis hacerlo con tiempo; uno o dos meses antes de la salida.
Aún así, habiendo tomado todas las precauciones posibles, el cambio de comidas puede hacer que lo paséis muy mal, así que llevaos un pequeño botiquín con los medicamentos más comunes y no estará de más algún antibiótico (nosotros acabamos con ellos!).
Una vez allí podréis comprar también medicamentos en las farmacias (a un precio bastante caro) y aprovechar los servicios de médicos que, según nos comentaron otros grupos, son bastante competentes.
Más info en la página de la generalitat: Vacunas y viajes - Moneda: la moneda es la rupia india, nosotros viajamos con euros y una vez en el aeropuerto de llegada cambiamos una pequeña cantidad para los primeros gastos (los cambios en aeropuertos siempre son caros). Después podréis encontrar multitud de casas de cambio en cualquier pueblo que sea mínimamente turístico, éstas son las que mejor lo ofrecen. Debéis evitar bancos y hoteles para hacer cambio de moneda, pues es mucho más caro.
Para los que penséis llevar dinero de plástico debéis saber que no hay muchos bancos fuera de las principales ciudades; aún así en algunos (y remarcamos algunos) restaurantes y hoteles os dejarán pagar con tarjeta.
Las iniciales para hacer el cambio con Google son INR: 1€ to INR da 1€ = 58.1031271 indian rupees - Clima: durante agosto el clima varía mucho dependiendo de los lugares por los que os mováis... si vais a la costa oeste (Mumbai, Goa...) los monzones son muy frecuentes y por tanto no tendréis mucho frío, pero hará falta alguna prenda de manga larga, sobretodo por las noches. En el interior y al sur (Hampi y Anantapur) el clima es mucho más suave y no se pasa ni frío ni calor, por tanto ropa de verano. En el norte (Rajasthan) el calor es muchas veces asfixiante, sobretodo en la capital... en Delhi recordamos mucho bochorno; fuera de esta ciudad se está mucho mejor.
No conviene llevar mucha ropa cuando se viaja por la India, pensad que una vez en el país podréis comprar mucha, a muy bajo precio y preparada generalmente para soportar con más comodidad sus temperaturas. Además, muchas veces os la harán a medida. Pushkar y Hampi son buenas zonas donde hacerse con ropa. - Itinerario: en principio preparamos una ruta enorme que seguia Mumbai, Goa, Hampi, Anantapur, coger avión en Bangalore y llevar a Delhi para entonces recorrer Jaisalmer, desierto del Thar, Jodhpur, Pushkar, Jaipur, Agra y Varanasi donde coger otro vuelo interno que nos llevara de nuevo a Mumbai para finalmente volver a casa. Pero no. No pudo ser así, pues un lamentable accidente (del que Vanessa lleva seis meses tratándose) lo impidió justamente en la puerta de la estación de autobuses que nos llevaría a Agra a ver el Taj. Total, que finalmente nos queamos en Jaipur y desde allí cogimos un tren para bajar a Mumbai.

- Transportes (precio x persona):
- Vuelo Barcelona-Mumbai (Finnair): 686 €
- Vuelo Bangalore-Delhi (SpiceJet): 2424 INR
- Vuelo Varanasi-Mumbai (SpiceJet): 5224 INR
- Trenes: son muy MUY económicos; como ejemplo el viaje Jaipur-Mumbai (1.159 Km) en Sleeper Class sale por 389 INR por persona.
El viaje comienza realmente cuando sientes el avión aterrizando en Mumbai; comienzas a ver un mar de barracas que no se acaba nunca salpicadas por edificios que parece que vayan a caerse en cualquier momento... es en ese instante en el que te das cuenta de la maravillosa idea que tuviste un buen día mientras, sentado en la comodidad de tu casa decidiste descubrir la India.
El aire pegajoso y enrarecido que se respira una vez en tierra es el segundo punto clave que te hace sentir que has cometido una temeridad y hace que te plantees el hecho de que aún quedan treinta días por delante.
El recorrido en taxi des de el aeropuerto hasta el hotel ya no deja lugar a dudas; te adentras en un mundo de cláxons, tráfico irrespirable, pobreza en el máximo esplendor allá donde miras, el perfume del mercado de pescado que pasa por el lado izquierdo, gritos de peatones, niños jugando con la basura de la calle... y es que por mucho que hayas leído, por muchos documentales que hayas visto y por mucho que te intenten concienciar, el impacto es tal que l primer día, junto con la mezcla del "jet-lag" te escondes en la habitación del hotel, por muy cutre y maloliente que sea (ni en eso tuvimos suerte...).
Segunda etapa, la adaptación: después de unas horas en el hotel, mientras uno de nosotros se escondía literalmente en la habitación, el resto decidimos salir a explorar los alrededores. Llegamos a un mercado, con la dificultad añadida de socabones, coche, animales y personas que vamos sorteando por el camino. Compramos cuatro frutas y enseguida nos damos cuenta de que lo mejor será volver e intentar asimilar todo lo que hemos vivido en las primeras horas que llevamos en el país.
Al día siguiente comienza el viaje propiamente dicho, intentamos huir de Mumbai tal y como teníamos planeado y nos dirigimos a la estación de tren para comprar los billetes a Goa. Hay que decir que es una tarea complicada ya que continuamente nos querían estafar. A esto te acabas acostumbrando, pero siempre hace que cualquier cosa que quieras hacer sea un mundo: has de pelear por conseguir unos billetes de tren, un taxi, comida, ropa, información...
Finalmente, con los billetes en mano, cogemos el tren. Ese viaje fue uno de los más largos que hicimos, en total unas 12 horas. Los trenes en india merecen un apartado especial (mirad más abajo).

Llegamos de noche a Goa y llovía mucho debido a los monzones. Acabamos en un hotelito a pié de playa que evidentemente estaba completamente vacío (agosto es temporada ultra-baja en esta zona).
Goa tiene fama de playas paradisácas, arena blanca, cocoteros... y suponemos que debe ser así en invierno, cuando es temporada alta, pero cuando es época de monzones las playas están completamente desoladas y los hoteles son muy solitarios, no hay mucho que hacer.
Los días que pasamos se podrían resumir en lluvia, lluvia, más lluvia y fiebre, mucha fiebre. Primero cayó Noe y al día siguiente Àlex, así que medio equipo fuera decombate en la primera semana; eso es comenzar con buen pié...
No paraba de llover y había mucha humedad, así que decidimos que lo mejor sería marchar en dirección Hampi, donde suponíamos que no llovería tanto.
Hampi resultó ser nuestra salvación y donde finalmente comenzamos a disfrutar del viaje, primero porque no llovía y segundo porque resultó ser un pueblo precioso, tranquilo y con gente encantadora. Estuvimos allí tres días, y en estos Àlex y Noe se recuperaron bastante, hasta nos encontramos con fuerzas para ir a una fiesta popular de un pueblo cercano... fu una experiencia impresionante, vivimos una procesión donde hombres y niños no paraban de bailar al son de la música.

En Hampi podreis encontrar muchos yacimientos arqueológicos, por unas pocas rupias cualquier conductor de rickshaw os hará un recorrido hasta que quedéis hartos. Si os animáis, también podéis alquilar unas motos y recorrer el lugar por vuestra cuenta.
Para salir de Hampi y dirigirnos a Anantapur alquilamos un coche con conductor ya que pensamos que después de tantos días enfermos Alex y Noe irian mejor en coche. Al llegar a Anantapur fuimos directamente a la Fundación pues la ciudad no tiene gran encanto.
Atención porque en la India, la fundación se conoce como Rural Development Trust (RDT), lo decimos porque si dais el nombre de la fundación a los conductores de rickshaws no sabrán qué es lo que les queréis decir; tenéis que nombrar RDT. La fundación no está muy lejos de la estación de tren o de la de autobuses. Con un rickshaw y unas 25 rupias llegaréis fácilmente.
La Fundación Vicente Ferrer, uno de los motivos principales de nuestro viaje y que comentaremos en más detalle un otro artículo. Tan solo decir que ha sido todo un acierto. Sólo ver la fundación y sus proyectos merece la pena el viaje a la India. Sus trabajadores y voluntarios son lo mejor y Vicente Ferrer... qué se puede decir de una persona tan maravillosa. Sólo comentar que aprovechamos una vez allí para apadrinar a nuestro niño, Dinesh, una pequeña personita de 3 añitos... y evidentemente lo fuimos a ver para celebrar que ja nos tenía como padrinos! Fue toda una aventura.
Os podréis alojar en la fundación durante unos tres/cuatro días mientras visitáis todos los proyectos; sólo debéis poneros en contacto con ellos mediante su página web. No hace falta que seáis padrinos para que os dejen acceder y disfrutar de las instalaciones, pero una buena manera de recompensar su esfuerzo es adquirir los productos que tienen en la tienda, ayudar a dar a conocer la fundación y evidentemente apadrinar una vez estéis allí.
Para llegar a Delhi optamos por coger un avión en Bangalore, desde la fundación os ayudarán a encontrar billetes para coger un tren que os lleve o, si hay serte y un grupo que esté visitando la fundación sale aquel día, aprovecharán para llevaros.
Bangalore es una ciudad completamente diferente a las demás, es próspera y muy limpia; el centro de negocios a nivel internacional de la India. Sólo estábamos de paso para coger el avión dirección Delhi y no tuvimos tiempo de profundizar mucho más, pero seguramente resultaría interesante echar un vistazo a los rascacielos y las áreas comerciales. Es un cambio radical respecto al resto del país.
Al salir del avión en el aeropuerto de Delhi el calor asfixiante mezclado con la contaminación de la ciudad te da la bienvenida, estás en la capital. Delhi es una ciudad caotica como todas las grandes ciudades de la india, excepto Bangalore claro. Es un constante ir y venir de coches, animales, personas, basura... Nosotros no le encontramos mucho encanto, la única visita importante que queríamos hacer era al Red Fort y lo pudimos hacer al encontrarse cerrado pues faltaban unos días para la celebración de la independencia y todo lo cierran por cuestiones de seguridad.
Un día más tarde marchamos para Jaisalmer; el trayecto en tren directo desde Delhi es bastante largo pero merece la pena cruzar todo el territorio que los separa. Jaisalmer es una pequeña ciudad atrapada en el pasado, con pequeñas callejuelas, espléndidos ghats, antiguas havelis y en el centro una gran fortaleza coronando la pequeña montaña que forma el núcleo de la ciudad. Es la última ciudad antes de penetrar en el gran desierto del Thar, frontera de arena entre India y Pakistán, situado a unos 100 km.
En esta ciudad el tiempo pasa lentamente, muy lentamente... es por tanto un punto de tranquilidad en el viaje. Una imagen que nos viene a la cabeza cuando pensamos en esta ciudad de arena es la de pasear junto a los ghats al atardecer, mientras el viento arrastra unos cánticos procedentes de una pequeña capilla cercana.
Los ghats son un conjunto de escaleras que bajan hasta un lago sagrado donde realizar abluciones y ofrendas; casi todas las ciudades y pueblos tienen como mínimo uno.
Las havelis son casas típicas del norte de la India y el Pakistán, construidas en roca del desierto, con la fachada totalmente esculpida creando un efecto decorativo maravilloso.
Una de las actividades que podréis hacer en Jaisalmer (si no os conformáis con descansar...) es realizar una excursión al desierto del Thar. Todos los hoteles os ofrecerán. La nuestra consistió en dos días a camello a través del desierto, descubrir algunos poblados donde viven totalmente aislados, dormir en unas dunas de arena "mirando las estrellas" (por decir alguna cosa porque con el viento te tenías que tapar enterito si no querías comer arena mientra dormías). Realmente estuvo muy bien, pero acabamos hartos de camellos! En la siguiente imagen podéis ver una mujer de uno de estas aldeas perdidas del desierto preparando un buen té:
Después de la visita a Jaisalmer nos dirigimos hacia Jodhpur; la ciudad azul. Conocida con este sobrenombre debido al color de sus casas, que antiguamente pintaban de azul los bramanes; la casta más alta de la India.
Actualmente todo el mundo pinta sus casas de azul, dicen que es un repelente natural para mosquitos y que además las hace más frescas en verano, y es que Jodhpur es la ciudad india con más horas de Sol al año!
Jodhpur es una ciudad bonita, no hay tanta suciedad como en otras ciudades y se respira cierto encanto. Además el fuerte es una estructura impresionante y maravillosa del que recomendamos la visita... hasta disponen de audioguias en castellano, de manera que no os perderéis ningún detalle!!
Dejando atrás Jodhpur nos dirigimos a Pushkar, un lugar emblemáticamente místico debido a que es un pueblo sagrado, mágico. En Pushkar no podréis comer carne, ni beber alcohol y deberéis estar muy atentos si vais a los ghats, pues no dejan fotografiar y son muy rigurosos con los extranjeros, cansados suponemos, de que les hagan reportajes al más puro estilo National Geographic cada vez que van a realizar ofrendas o a hacer unas cuantas oraciones. Pushkar no es muy grande pero sí muy turística. Y lo entendemos perfectamente: es un lugar muy tranquilo, lleno de templos y personas interesantes y además podréis encontrar un montón de cosas que comprar a unos precios muy muy asequibles.
Una de las curiosidades es que tanto la carne como el alcohol y los huevos están prohibidos, pero no os será nada difícil probar el Special Lassi o Bhang Lassi. ¿Qué es? El lassi lo podréis encontrar por toda la India pues es una especie de yogur que se puede combinar con frutas... pero ¿qué tiene de especial el Special? pues que en vez de combinarlo con frutas lo hacen con hachís; el resultado os lo podéis imaginar, no?
Id con mucho cuidado si lo probáis, normalmente te dan a escoger entre pequeño, mediano, fuerte o extra-fuerte, no probéis el extra o podéis acabar muy mal... nosotros probamos el mediano y el fuerte y os aseguramos que el fuerte es muy MUY fuerte ;-) Y por cierto, no consideréis la idea de comprar drogas, hay penas de prisión muy severas si os cogen con ellas!!!
Después de un merecido descanso en Pushkar continuamos camino hacia Jaipur. Esta es una ciudad mucho más grande y efervescente que Jodhpur y seguramente eso mismo ha hecho que pierda encanto. Sólo encontramos interesante el observatorio y el palacio de la ciudad, pero en ningún caso son una visita obligada... no tuvimos tiempo de ver el Amber Fort y al día siguiente ya marchábamos hacia Agra a ver el Taj, pero las cosas se torcieron...
De buena mañana íbamos a la estación de autobuses con un ciclo-rickshaw cargado de mochilas hasta arriba. Todo parecía ir de maravilla cuando justamente en la puerta de la estación de autobuses el ciclo-rickshaw bolcó por culpa de un "pequeño" bache. La Vanessa quedó con su pierna justo debajo de los hierros del rickshaw y tuvo una rotura muscular del gemelo del que aún hace 6 meses que se está recuperando... eso acabó con el viaje; después de pasar por el hospital de traumatología de Jaipur nos encerramos en un hotel y hasta unos días más tarde no cogimos un tren que nos llevaría a Mumbai para volver a casa. Y hasta aquí llega el viaje y nuestro relato.
El aire pegajoso y enrarecido que se respira una vez en tierra es el segundo punto clave que te hace sentir que has cometido una temeridad y hace que te plantees el hecho de que aún quedan treinta días por delante.
El recorrido en taxi des de el aeropuerto hasta el hotel ya no deja lugar a dudas; te adentras en un mundo de cláxons, tráfico irrespirable, pobreza en el máximo esplendor allá donde miras, el perfume del mercado de pescado que pasa por el lado izquierdo, gritos de peatones, niños jugando con la basura de la calle... y es que por mucho que hayas leído, por muchos documentales que hayas visto y por mucho que te intenten concienciar, el impacto es tal que l primer día, junto con la mezcla del "jet-lag" te escondes en la habitación del hotel, por muy cutre y maloliente que sea (ni en eso tuvimos suerte...).
Segunda etapa, la adaptación: después de unas horas en el hotel, mientras uno de nosotros se escondía literalmente en la habitación, el resto decidimos salir a explorar los alrededores. Llegamos a un mercado, con la dificultad añadida de socabones, coche, animales y personas que vamos sorteando por el camino. Compramos cuatro frutas y enseguida nos damos cuenta de que lo mejor será volver e intentar asimilar todo lo que hemos vivido en las primeras horas que llevamos en el país.
Al día siguiente comienza el viaje propiamente dicho, intentamos huir de Mumbai tal y como teníamos planeado y nos dirigimos a la estación de tren para comprar los billetes a Goa. Hay que decir que es una tarea complicada ya que continuamente nos querían estafar. A esto te acabas acostumbrando, pero siempre hace que cualquier cosa que quieras hacer sea un mundo: has de pelear por conseguir unos billetes de tren, un taxi, comida, ropa, información...
Finalmente, con los billetes en mano, cogemos el tren. Ese viaje fue uno de los más largos que hicimos, en total unas 12 horas. Los trenes en india merecen un apartado especial (mirad más abajo).

Llegamos de noche a Goa y llovía mucho debido a los monzones. Acabamos en un hotelito a pié de playa que evidentemente estaba completamente vacío (agosto es temporada ultra-baja en esta zona).
Goa tiene fama de playas paradisácas, arena blanca, cocoteros... y suponemos que debe ser así en invierno, cuando es temporada alta, pero cuando es época de monzones las playas están completamente desoladas y los hoteles son muy solitarios, no hay mucho que hacer.Los días que pasamos se podrían resumir en lluvia, lluvia, más lluvia y fiebre, mucha fiebre. Primero cayó Noe y al día siguiente Àlex, así que medio equipo fuera decombate en la primera semana; eso es comenzar con buen pié...
No paraba de llover y había mucha humedad, así que decidimos que lo mejor sería marchar en dirección Hampi, donde suponíamos que no llovería tanto.
Hampi resultó ser nuestra salvación y donde finalmente comenzamos a disfrutar del viaje, primero porque no llovía y segundo porque resultó ser un pueblo precioso, tranquilo y con gente encantadora. Estuvimos allí tres días, y en estos Àlex y Noe se recuperaron bastante, hasta nos encontramos con fuerzas para ir a una fiesta popular de un pueblo cercano... fu una experiencia impresionante, vivimos una procesión donde hombres y niños no paraban de bailar al son de la música.

En Hampi podreis encontrar muchos yacimientos arqueológicos, por unas pocas rupias cualquier conductor de rickshaw os hará un recorrido hasta que quedéis hartos. Si os animáis, también podéis alquilar unas motos y recorrer el lugar por vuestra cuenta.
Para salir de Hampi y dirigirnos a Anantapur alquilamos un coche con conductor ya que pensamos que después de tantos días enfermos Alex y Noe irian mejor en coche. Al llegar a Anantapur fuimos directamente a la Fundación pues la ciudad no tiene gran encanto.
Atención porque en la India, la fundación se conoce como Rural Development Trust (RDT), lo decimos porque si dais el nombre de la fundación a los conductores de rickshaws no sabrán qué es lo que les queréis decir; tenéis que nombrar RDT. La fundación no está muy lejos de la estación de tren o de la de autobuses. Con un rickshaw y unas 25 rupias llegaréis fácilmente.
La Fundación Vicente Ferrer, uno de los motivos principales de nuestro viaje y que comentaremos en más detalle un otro artículo. Tan solo decir que ha sido todo un acierto. Sólo ver la fundación y sus proyectos merece la pena el viaje a la India. Sus trabajadores y voluntarios son lo mejor y Vicente Ferrer... qué se puede decir de una persona tan maravillosa. Sólo comentar que aprovechamos una vez allí para apadrinar a nuestro niño, Dinesh, una pequeña personita de 3 añitos... y evidentemente lo fuimos a ver para celebrar que ja nos tenía como padrinos! Fue toda una aventura.
Os podréis alojar en la fundación durante unos tres/cuatro días mientras visitáis todos los proyectos; sólo debéis poneros en contacto con ellos mediante su página web. No hace falta que seáis padrinos para que os dejen acceder y disfrutar de las instalaciones, pero una buena manera de recompensar su esfuerzo es adquirir los productos que tienen en la tienda, ayudar a dar a conocer la fundación y evidentemente apadrinar una vez estéis allí.
Para llegar a Delhi optamos por coger un avión en Bangalore, desde la fundación os ayudarán a encontrar billetes para coger un tren que os lleve o, si hay serte y un grupo que esté visitando la fundación sale aquel día, aprovecharán para llevaros.
Bangalore es una ciudad completamente diferente a las demás, es próspera y muy limpia; el centro de negocios a nivel internacional de la India. Sólo estábamos de paso para coger el avión dirección Delhi y no tuvimos tiempo de profundizar mucho más, pero seguramente resultaría interesante echar un vistazo a los rascacielos y las áreas comerciales. Es un cambio radical respecto al resto del país.
Al salir del avión en el aeropuerto de Delhi el calor asfixiante mezclado con la contaminación de la ciudad te da la bienvenida, estás en la capital. Delhi es una ciudad caotica como todas las grandes ciudades de la india, excepto Bangalore claro. Es un constante ir y venir de coches, animales, personas, basura... Nosotros no le encontramos mucho encanto, la única visita importante que queríamos hacer era al Red Fort y lo pudimos hacer al encontrarse cerrado pues faltaban unos días para la celebración de la independencia y todo lo cierran por cuestiones de seguridad.
Un día más tarde marchamos para Jaisalmer; el trayecto en tren directo desde Delhi es bastante largo pero merece la pena cruzar todo el territorio que los separa. Jaisalmer es una pequeña ciudad atrapada en el pasado, con pequeñas callejuelas, espléndidos ghats, antiguas havelis y en el centro una gran fortaleza coronando la pequeña montaña que forma el núcleo de la ciudad. Es la última ciudad antes de penetrar en el gran desierto del Thar, frontera de arena entre India y Pakistán, situado a unos 100 km.
En esta ciudad el tiempo pasa lentamente, muy lentamente... es por tanto un punto de tranquilidad en el viaje. Una imagen que nos viene a la cabeza cuando pensamos en esta ciudad de arena es la de pasear junto a los ghats al atardecer, mientras el viento arrastra unos cánticos procedentes de una pequeña capilla cercana.
Los ghats son un conjunto de escaleras que bajan hasta un lago sagrado donde realizar abluciones y ofrendas; casi todas las ciudades y pueblos tienen como mínimo uno.
Las havelis son casas típicas del norte de la India y el Pakistán, construidas en roca del desierto, con la fachada totalmente esculpida creando un efecto decorativo maravilloso.
Una de las actividades que podréis hacer en Jaisalmer (si no os conformáis con descansar...) es realizar una excursión al desierto del Thar. Todos los hoteles os ofrecerán. La nuestra consistió en dos días a camello a través del desierto, descubrir algunos poblados donde viven totalmente aislados, dormir en unas dunas de arena "mirando las estrellas" (por decir alguna cosa porque con el viento te tenías que tapar enterito si no querías comer arena mientra dormías). Realmente estuvo muy bien, pero acabamos hartos de camellos! En la siguiente imagen podéis ver una mujer de uno de estas aldeas perdidas del desierto preparando un buen té:
Después de la visita a Jaisalmer nos dirigimos hacia Jodhpur; la ciudad azul. Conocida con este sobrenombre debido al color de sus casas, que antiguamente pintaban de azul los bramanes; la casta más alta de la India.
Actualmente todo el mundo pinta sus casas de azul, dicen que es un repelente natural para mosquitos y que además las hace más frescas en verano, y es que Jodhpur es la ciudad india con más horas de Sol al año!
Jodhpur es una ciudad bonita, no hay tanta suciedad como en otras ciudades y se respira cierto encanto. Además el fuerte es una estructura impresionante y maravillosa del que recomendamos la visita... hasta disponen de audioguias en castellano, de manera que no os perderéis ningún detalle!!
Dejando atrás Jodhpur nos dirigimos a Pushkar, un lugar emblemáticamente místico debido a que es un pueblo sagrado, mágico. En Pushkar no podréis comer carne, ni beber alcohol y deberéis estar muy atentos si vais a los ghats, pues no dejan fotografiar y son muy rigurosos con los extranjeros, cansados suponemos, de que les hagan reportajes al más puro estilo National Geographic cada vez que van a realizar ofrendas o a hacer unas cuantas oraciones. Pushkar no es muy grande pero sí muy turística. Y lo entendemos perfectamente: es un lugar muy tranquilo, lleno de templos y personas interesantes y además podréis encontrar un montón de cosas que comprar a unos precios muy muy asequibles.Una de las curiosidades es que tanto la carne como el alcohol y los huevos están prohibidos, pero no os será nada difícil probar el Special Lassi o Bhang Lassi. ¿Qué es? El lassi lo podréis encontrar por toda la India pues es una especie de yogur que se puede combinar con frutas... pero ¿qué tiene de especial el Special? pues que en vez de combinarlo con frutas lo hacen con hachís; el resultado os lo podéis imaginar, no?
Id con mucho cuidado si lo probáis, normalmente te dan a escoger entre pequeño, mediano, fuerte o extra-fuerte, no probéis el extra o podéis acabar muy mal... nosotros probamos el mediano y el fuerte y os aseguramos que el fuerte es muy MUY fuerte ;-) Y por cierto, no consideréis la idea de comprar drogas, hay penas de prisión muy severas si os cogen con ellas!!!
Después de un merecido descanso en Pushkar continuamos camino hacia Jaipur. Esta es una ciudad mucho más grande y efervescente que Jodhpur y seguramente eso mismo ha hecho que pierda encanto. Sólo encontramos interesante el observatorio y el palacio de la ciudad, pero en ningún caso son una visita obligada... no tuvimos tiempo de ver el Amber Fort y al día siguiente ya marchábamos hacia Agra a ver el Taj, pero las cosas se torcieron...
De buena mañana íbamos a la estación de autobuses con un ciclo-rickshaw cargado de mochilas hasta arriba. Todo parecía ir de maravilla cuando justamente en la puerta de la estación de autobuses el ciclo-rickshaw bolcó por culpa de un "pequeño" bache. La Vanessa quedó con su pierna justo debajo de los hierros del rickshaw y tuvo una rotura muscular del gemelo del que aún hace 6 meses que se está recuperando... eso acabó con el viaje; después de pasar por el hospital de traumatología de Jaipur nos encerramos en un hotel y hasta unos días más tarde no cogimos un tren que nos llevaría a Mumbai para volver a casa. Y hasta aquí llega el viaje y nuestro relato.
Alojamientos:
Aquí tenéis una lista de algunos de los hoteles donde nos alojamos, nuestra opinión y la dirección de contacto:
- Jaisalmer - Hotel Jeet Mahal: no lo teníamos reservado, el encargado del hotel nos asaltó justo al llevar a la estación y nos enseñó el hotel sin ningún compromiso (como siempre). Fue todo un acierto; tiene unas habitaciones muy confortables y muy bien decoradas, el trato con el cliente es muy bueno y como siempre te ofrecerán una ruta por el desierto del Thar. Habían dos tipos de habitacions: grandes (300 rupias) y pequeñas (150 rupias). De todas formas si al final coges la excursión siempre te hará una rebaja sin que le pidas nada... también cabe decir que ya te cobra suficiente por la excurisón, la nuestra de dos dias durmiendo en el desierto 1500 rupias (todo incluido).
Es muy recomendable! Nosotros volveríamos.
- Contacto: rag_roop17@yahoo.co.in
rag_roop17@rediffmail.com
9414760622 - Jaipur - Hotel Diggi Palace: es una antigua mansión colonial transformada en hotel, los jardines y restaurante son preciosos pero el servicio deja mucho que desear. Nos trataron fatal y nos hicieron sentir como pedigüeños por una habitación... teniéndola reservada!!! y todo por un error de ellos. En fin, las habitacions (o como mínimo las que nos dieron) eran muy pequeñas y hacían peste a humedad. En resumen, el hotel es muy bonito pero es lo único que tiene... y es caro pues nos cobraron 5235 rupias por dos noches. No volveriamos y no lo recomendamos. Aún así, si no os importa pagar esa cantidad para estar unos días en una tranquila y antigua casa colonial ya sabéis.
- Mumbai - Hotel New Bengal: un hotel céntrico y económico, cercano a la estación de trenes pero cuidado, en la página web no salen las imágenes reales del hotel, imaginad un hotel muy muy cutre porque de lo contrario os llevaréis una sorpresa. Los primeros dias nos acomodamos en unas habitaciones sin ducha y con pareces de madera al mejor estilo tipo zulo. Los últimos teniamos habitacions con ducha y la cosa mejoró pero tuvimos que pedir cambio de habitación por el olor a humedad...
Podéis echar un vistazo a este vídeo donde se pueden ver las instalaciones del hotel.
Es muy cutre pero económico y céntrico. Si volviéramos buscaríamos otra alternativa la verdad. (450 rupias sin baño y 750 con).
Como puntos fuertes del viaje no os perdáis Hampi, la Fundación Vicente Ferrer, Jaisalmer y el desierto del Thar, Pushkar y Jodhpur.
Viajar en tren en Sleeper Class es fundamental para ver y vivir la sociedad india...
Probar un Special Lassi también será seguramente una experiencia inolvidable ;-)
Por contra no volveríamos a pasar por Delhi (a no ser que sea imprescindible) pues es una ciudad sucia, cara y con pocos atractivos.
Tampoco visitaríamos (en esas fechas) Goa, pues los monzones y el poco turismo dejan este lugar completamente desolado, viene a ser como Lloret de mar en invierno.
Viajar en tren en Sleeper Class es fundamental para ver y vivir la sociedad india...
Probar un Special Lassi también será seguramente una experiencia inolvidable ;-)
Por contra no volveríamos a pasar por Delhi (a no ser que sea imprescindible) pues es una ciudad sucia, cara y con pocos atractivos.
Tampoco visitaríamos (en esas fechas) Goa, pues los monzones y el poco turismo dejan este lugar completamente desolado, viene a ser como Lloret de mar en invierno.
Compras:
En la India puedes volverte loco comprando, todo es muy económico y además podréis encontrar de todo... aquí tenéis unos consejos sobre dónde realizar vuestras compras:
- Si queréis comprar tapices hacedlo en Jaisalmer, está lleno, son económicos y lo más importante, no encontraréis tanta variedad más adelante.
- No compréis pinturas en miniatura en Jaisalmer, os cobrarán a un precio muy elevado. Es mejor que lo intentéis en Jaipur, en el palacio de la ciudad encontraréis muchas obras y de mejor calidad. Nosotros compramos en el mismo hotel de Jaipur a un precio muy económico y de una calidad muy buena.
- Comprad ropa en Hampi y Pushkar. Pensad que mucha de la ropa que hay en las tiendas de aquí viene de Pushkar... si aquí por unos pantalones os piden 30 € allí los encontraréis por 3 € si llega.
- Joyería y plata la podréis comprar también en Pushkar; el mismo caso que el anterior.
- Regatead, regatead y regatead sin miedo!!! Id a comprar a primera hora de la mañana, tienen la superstición de que si la primera compra del día no les va bien el resto del día tampoco, así que ofrecerán y aceptarán por norma general precios muy competitivos si sois los primeros.
Viajar en tren por la India es cómodo y no muy difícil. A continuación os indicamos como hacerlo para no morir en el intento...
- Encontraréis viajeros que han reservedo sus billetes desde la página web IndianRailways, no os lo aconsejamos pues lo podréis hacer directamente en la India y os dará más flexibilidad en vuestro viaje. Pensad que viajar por este país os exige flexibilidad para hacer cambios de planes... además, es muy difícil reservar billetes pues a casi todo el mundo no le acepta la tarjeta de crédito; por tanto no os preocupéis.
- Asímismo si queréis hacer recorridos largos y que preveais que pueden ser concurridos por la poca cantidad de trenes (Delhi-Jaisalmer, Agra-Varanasi...) reservad con antelación una vez lleguéis a la India. En cualquier estación podréis comprar los billetes.
- Comprad en cualquier quiosco de la estación la guia "Trains At A Glance". Por unas pocas rupias tendréis el compendio de trenes, horarios y hasta los precios de TODOS los trenes de la India.
- Una decisión importante es la clase con la que se quiere viajar. No tengáis miedo de viajar en Sleeper Class, es la mas baja donde podréis reservar litera y escuchareis que hay hasta cucarachas pero la primera y segunda clase no se libran pues hemos escuchado que muchas veces salen del mismo aire acondicionado. Nosotros sólo tuvimos un par de veces y las mismas veces la peste de los lavabos fue insufrible pero viajas con pasajeros indios no-snobs y es mucho MUCHO más económica que la Second Class.
La Sleeper Class no tiene aire acondicionado, tiene ventiladores y las ventanas se pueden abrir (cosa que va mal con los monzones porque el agua entra en los vagones...) pero el aire acondicionado de las otras clases es tan fuerte que el que duerme en la litera de arriba muchas veces se pone enfermo del frío... literalmente!!! Eso sí, es mucho más limpia la segunda clase que la Sleeper y lo comprobamos cuando nos cambiaron de la Sleeper a la Scond, pues si no hay sitio a veces te cambian a una clase superior.
Eso sí, nunca cojáis la Unreserved 2nd class, es la clase más baja de todas, no admite reservas de billete y los indios se pelean y aglomeran en los asientos. No compréis nunca billetes para esta clase.
Podréis ver imágenes de las diferentes clases del tren y un montón de información relacionada en www.seat61.com - Si no habéis tenido suerte comprando vuestro billete porque no habían plazas y es urgente no os preocupéis aún tenéis una última oportunidad: hay una manera más cara de conseguir billete, decid que queréis un billete "TatKal" (se escribe y pronuncia igual en la India). De esta manera estaréis pagando todo el recorrido del tren, desde la primera estación hasta la última. Es más caro pero nosotros lo tuvimos que hacer una vez pues no cogíamos el vuelo... y no, no nos preguntéis a quién echan del tren o como se lo montan para meteros a vosotros si no hay plazas, porque no tenemos ni idea ;-)
- Por seguridad de las mochilas llevad con vosotros una pequeña cadena y candados, nosotros no llevábamos y no tuvimos problemas pero nunca se sabe... siempre dormíamos con las mochilas bajo la cabeza o abrazados a ellas. Pensad que en la Sleeper Class entran mendigos en las paradas de las estaciones, cosa que no pasa en las otras clases y por lo tanto deberéis tener las mochilas a la vista.
- Intentad reservar las literas de arriba para dejar las mochilas y en caso de que os molesten siempre podréis subir a dormir tranquilamente. Asimismo procurad no coger las literas del pasillo, son más pequeñas que las otras y hay mucha circulación de gente...
- Durante el trayecto os ofrecerán alimentos, la comida o cena así como agua, refrescos y té... el té es buenísimo!!!
Algunas fotografías:
















