Siempre nos han atraído los lugares remotos (o, como mínimo, así nos lo parecía a nosotros el hecho de descubrir Lapònia) y en este caso durante el agosto de 2006 decidimos visitar Escandinavia; un pequeño viaje que duraría 18 días.Concretamente decidimos hacer una visita al sur de Suècia y realizar un gran recorrido en coche por la zona de Laponia, incluyendo las islas Lofoten hasta la pequeña aldea de Å, por supuesto, sin perdernos el mítico Nordkapp (Cabo Norte); la punta más septentrional de Europa.
Quedáis invitados pues a repasar con nosotros lo que sería nuestra experiencia en busca del Sol de media noche!
Preparativos:
- Papeleo: por Suecia y Finlandia no tendréis ningun problema si lleváis con vosotros el DNI y, aúnque Noruega no forma parte de la Unión Europea, podréis acceder a ella con el mismo documento.
Aún así recomendamos llevar el pasaporte siempre, de esa manera si perdéis un documento siempre tendréis otro a mano y ningún problema para volver...
En esta página encontraréis más información sobre los países que podéis visitar con el DNI.
- Moneda: un pequeño inconveniente cuando se viaja entre estos tres países es que cada uno utiliza una moneda diferente; en Finlandia el euro, Suecia la corona sueca (SEK) y Noruega la corona noruega. Nosotros pedimos cambio en el banco por unas pequeñas cantidades de SEKs y de NOKs para hacer las primeras compras... Ecidentemente podreis sacar dinero de cajeros automaticos ( so pena de comisión claro ;-) )
Cambio de moneda: puede que ya lo conozcáis, es muy utilizado, pero por si un caso os hacemos un repaso... es de mucha utilidad el mismo Google para hacer cambios de moneda, tan sólo hay que indicar qué se quiere cambiar en el buscador y él lo hace por tí:Introducid “1 € to NOK” en el buscador y el resultado indicará el cambio actual: “1 € = 8.03968767 Norwegian kroner”. - Clima: en agosto ya comienza a refrescar pero aún así, gracias a la corriente del golfo no hace tanto frío como cabría esperar. Evidentemente se ha de llevar ropa de abrigo pero sin llegar a la paranoia... Cabo Norte es una excepción, allí si que os tendréis que abrigar bien, pues cuando sopla viento proveniente de norte (que pasa a menudo) tendréis la sensaci´n de que habéis perdido la nariz, las orejas o vete a saber qué. Estáis avisados ;-)
- Itinerario: nos quedaremos unos días por el sur de Suecia aprovechando para visitar Visby, ciudad situada en la isla de Gotland, cercana a Estocolmo, donde a principios de agosto se celebra una de las fiestas medievales más impresionantes que hemos visto. Después cogeremos un vuelo desde Estocolmo a Kiruna, más allá del circulo polar ártico, donde un coche de alquiler nos servirá para recorrer Laponia. Finalmente, ya de vuelta, pasaremos los últimos días disfrutando de Estocolmo.

- Transportes (precio x persona):
- Vuelo Girona-Estocolmo (Ryanair): 134 €
- Vuelo Estocolmo-Kiruna (FlyNordic): 104 €
- Ferry de Nynäshamn-Visby (Destination Gotland): 471 SEK (unos 49 €)
- Alquiler de coche 10 días (Scandinavian Car Rental): 3949 SEK (418 €)
*El alquiler de coche es el total y no por persona.
El viaje duró 18 días durante agosto del 2006 (del 3 al 21), conscientes de que a esas alturas ya era difícil de ver el Sol de media noche. Las fechas ideales para verlo vienen a ser sobre principios de junio hasta finales de julio o como mucho principios de agosto. Aún así eran las únicas fechas de las que disponíamos y nos lanzamos a la aventura!
El primer día nos quedamos en Estocolmo para al día siguiente partir
para la isla de Gotland, teniendo como destino la villa de Visby. La razón de la cisita es que siempre hemos querido visitar todas aquellas ciudades y pueblos que participaron en la Liga Hanseática y que de alguna manera aún conservan un cierto encanto de tiempos pasados. La visita nos encantó aún más cuando pudimos disfrutar de la setmana medieval de Visby, donde todo el mundo se disfraza para la ocasión; todo un evento que no se puede dejar pasar.
Para desplazarse por la isla de Gotland nada más recomendable que la bicicleta. En Visby encontraréis muchos sitios donde poder alquilar.
Cuando intentamos hacernos con los billetes del ferry para Gotland la página web de la compañía no dejaba reservar en inglés, únicamente estaba en sueco, pero enviando un mail ellos lo hicieron por nosotros directamente.
Unos días más tarde desde Estocolmo cogimos un avión que nos dejaría en Kiruna. Comenzaba nuestro periplo más allá del círculo polar ártico.
El aeropuerto de Kiruna es muy pequeño, uno de los más pequeños que hemos visto. El alquiler de coches, que en realidad lo hacía a través de Hertz nos facilitó un Volvo S40 (y eso que nosotros habíamos pedido un coche pequeñito... pero se ve que allí los Volvo son coches de gama baja).
Nada más comenzar el trayecto los paisajes se tornan infinitos: lagos que surgen a lado y lado de la carretera, un cielo eterno, abierto, de un azul intenso y salpicado por nubes algodón guiarán todos nuestros pasos durante los próximos días y es que tuvimos mucha suerte con el tiempo durante la temporada de agosto.
Tan sólo llevábamos cinco minutos conduciendo cuando vimos nuestro primer reno, era el preludio de lo que nos acompañaría durante los siguientes días.
Los siguientes días atravesaríamos Finlandia (donde se ha de avanzar una hora el reloj) para llegar lo antes posible al cabo norte. Dejaríamos atrás Enontekiö, Kautokeino, Karasjok... pequeños poblados de casas diseminadas entre las montañas.
El día 12, después de atravesar túneles interminables y de notables desniveles que llegan a descender por debajo del nivel del mar, llegamos a Nordkapp y no, no pudimos disfrutar del sol de media noche pues unos 20 minutos después de llegar una espesa niebla lo hizo del todo imposible. De todas maneras habíamos llegado y ya estábamos contentos... la magia que se respira en este lugar tan remoto es indescriptible.
Después de pasar toda la noche en el coche (en realidad es de día pues el Sol no llega a ponerse) marchamos en dirección a las islas Lofoten. Tras unos días de larga travesía cruzamos hacia las islas con el ferry que se encuentra en Melbu, para a continuación hacer camino hacia Å, la aldea más remota de las islas por carretera. De hecho la letra Å es la última letra del abecedario noruego.
Å es un pequeño poblado de pescadores que a la vez es una especie de museo viviente. Teníamos reservada una habitación en el mismo albergue del pueblo regentado por un simpático y muy muy anciano lugareño... mientras os acompaña a vuestros aposentos no dejará de contaros interminables anécdotas graciosas sobre la realeza inglesa y española. Os atenderá muy amablemente.
El albergue es una casa del pueblo, tiene disponibilidad de habitaciones para parejas pero no imaginéis ningún lujo, es muy austero pero conserva el encanto de la zona.

Después de visitar las islas y de llevarnos como recuerdo una multa por superar 10 km/h el límite de velocidad volvemos hacia Kiruna para volver a coger otro vuelo en dirección Estocolmo, donde pondremos fin a nuestro viaje.
No os toméis a la ligera los límites de velocidad, tienen policías situados en lugares estratégicos y remotos aunque llueva... eso sí, muy simpáticos.
Alojamientos:
Nos llevamos una tienda de campaña. Tanto en Suècia como en Noruega es posible acampar en cualquier lugar y, si lo hacéis en campings, normalmente están bien de precio y disponen de instalaciones donde poder cocinar. Asimismo los campings (sobretodo en la zona Lapona) disponen de pequeñas casas de madera donde poder descansar con más comodidad. En la zona de las islas Lofoten podréis alquilar casas conocidas como 'rorbuer'; antiguas casas de pescadores, algunas de ellas aún son utilizadas durante la temporada.
Normalmente nosotros conducíamos hasta encontrar un camping donde poder descansar sin alquilar a priori nada y no tuvimos nunca ninguna dificultad para encontrar donde dormir. Hay que señalar que viajábamos en agosto y que en estas fechas no hay tanto turismo. No obstante en lugares como Å sí recomendamos alquilar.
Respecto al alojamiento en Estocolmo os podemos recomendar dos:
El primer día nos quedamos en Estocolmo para al día siguiente partir
para la isla de Gotland, teniendo como destino la villa de Visby. La razón de la cisita es que siempre hemos querido visitar todas aquellas ciudades y pueblos que participaron en la Liga Hanseática y que de alguna manera aún conservan un cierto encanto de tiempos pasados. La visita nos encantó aún más cuando pudimos disfrutar de la setmana medieval de Visby, donde todo el mundo se disfraza para la ocasión; todo un evento que no se puede dejar pasar.Para desplazarse por la isla de Gotland nada más recomendable que la bicicleta. En Visby encontraréis muchos sitios donde poder alquilar.
Cuando intentamos hacernos con los billetes del ferry para Gotland la página web de la compañía no dejaba reservar en inglés, únicamente estaba en sueco, pero enviando un mail ellos lo hicieron por nosotros directamente.
Unos días más tarde desde Estocolmo cogimos un avión que nos dejaría en Kiruna. Comenzaba nuestro periplo más allá del círculo polar ártico.
El aeropuerto de Kiruna es muy pequeño, uno de los más pequeños que hemos visto. El alquiler de coches, que en realidad lo hacía a través de Hertz nos facilitó un Volvo S40 (y eso que nosotros habíamos pedido un coche pequeñito... pero se ve que allí los Volvo son coches de gama baja).
Nada más comenzar el trayecto los paisajes se tornan infinitos: lagos que surgen a lado y lado de la carretera, un cielo eterno, abierto, de un azul intenso y salpicado por nubes algodón guiarán todos nuestros pasos durante los próximos días y es que tuvimos mucha suerte con el tiempo durante la temporada de agosto.
Tan sólo llevábamos cinco minutos conduciendo cuando vimos nuestro primer reno, era el preludio de lo que nos acompañaría durante los siguientes días.
Los siguientes días atravesaríamos Finlandia (donde se ha de avanzar una hora el reloj) para llegar lo antes posible al cabo norte. Dejaríamos atrás Enontekiö, Kautokeino, Karasjok... pequeños poblados de casas diseminadas entre las montañas.El día 12, después de atravesar túneles interminables y de notables desniveles que llegan a descender por debajo del nivel del mar, llegamos a Nordkapp y no, no pudimos disfrutar del sol de media noche pues unos 20 minutos después de llegar una espesa niebla lo hizo del todo imposible. De todas maneras habíamos llegado y ya estábamos contentos... la magia que se respira en este lugar tan remoto es indescriptible.
Después de pasar toda la noche en el coche (en realidad es de día pues el Sol no llega a ponerse) marchamos en dirección a las islas Lofoten. Tras unos días de larga travesía cruzamos hacia las islas con el ferry que se encuentra en Melbu, para a continuación hacer camino hacia Å, la aldea más remota de las islas por carretera. De hecho la letra Å es la última letra del abecedario noruego.Å es un pequeño poblado de pescadores que a la vez es una especie de museo viviente. Teníamos reservada una habitación en el mismo albergue del pueblo regentado por un simpático y muy muy anciano lugareño... mientras os acompaña a vuestros aposentos no dejará de contaros interminables anécdotas graciosas sobre la realeza inglesa y española. Os atenderá muy amablemente.
El albergue es una casa del pueblo, tiene disponibilidad de habitaciones para parejas pero no imaginéis ningún lujo, es muy austero pero conserva el encanto de la zona.

Después de visitar las islas y de llevarnos como recuerdo una multa por superar 10 km/h el límite de velocidad volvemos hacia Kiruna para volver a coger otro vuelo en dirección Estocolmo, donde pondremos fin a nuestro viaje.
No os toméis a la ligera los límites de velocidad, tienen policías situados en lugares estratégicos y remotos aunque llueva... eso sí, muy simpáticos.
Alojamientos:
Nos llevamos una tienda de campaña. Tanto en Suècia como en Noruega es posible acampar en cualquier lugar y, si lo hacéis en campings, normalmente están bien de precio y disponen de instalaciones donde poder cocinar. Asimismo los campings (sobretodo en la zona Lapona) disponen de pequeñas casas de madera donde poder descansar con más comodidad. En la zona de las islas Lofoten podréis alquilar casas conocidas como 'rorbuer'; antiguas casas de pescadores, algunas de ellas aún son utilizadas durante la temporada.
Normalmente nosotros conducíamos hasta encontrar un camping donde poder descansar sin alquilar a priori nada y no tuvimos nunca ninguna dificultad para encontrar donde dormir. Hay que señalar que viajábamos en agosto y que en estas fechas no hay tanto turismo. No obstante en lugares como Å sí recomendamos alquilar.
Respecto al alojamiento en Estocolmo os podemos recomendar dos:
- Alberg STF Stockholm-Långholmen: prisión restaurada donde podréis descansar en las antiguas cárceles. Tiene todas las comodidades que un albergue puede ofrecer, hasta ducha en la misma habitación... la pega es que está un poco alejado del centro.
- B&B in Stockholm City: un buen bed & breackfast económico, muy céntrico y con una anfitriona muy simpática y hospitalaria.
Si volvieramos nos gustaría pasar más tiempo en Laponia en vez de pasar tantos días en Visby (Visby merece la pena pero es pequeño y no hay que invertir muchos días). Aprovechar más tiempo para ver Estocolmo antes de subir a Laponia y la vuelta se podría hacer desde Alta o Bodø hasta Bergen o Oslo y desde allí vuelta al aeropuerto de Girona o Barcelona.
Evidentemente esto no se podría haber hecho antes cuando no habían tantas rutas de bajo coste hacia Oslo, y de todas formas seguramente encarecerá el viaje considerablemente.
La vista a Cabo Norte también ha valido la pena... encontraréis información que dice que no recompensa el hacer tantos kilómetros pero la verdad es que nosotros ahora lo recordamos con mucho cariño aún sin haber tenido la oportunidad de haber visto el Sol de media noche.
Imprescindible la visita a las islas Lofoten. Si tenéis que decidir es preferible viajar a las Lofoten antes que a Nordkapp, sobretodo llegar a la pequeña aldea de Å, pasar la noche allí y desayunar de buena mañana los exquisitos bollos de canela que hacen en una de las panaderías más antiguas de Noruega.
Por contra las ciudades no tienen gran aliciente... hay que tener en cuenta que muchas de estas poblaciones fueron destruidas durante la segunda guerra mundial y no han conservado nada del encanto de antaño. Encontraréis pocas excepciones que se salven, así que si no estáis muy seguros mejor no hagáis kilómetros de más para llegar a alguna población concreta.
Algunas fotografías:




2 comentarios:
Excelente! Gracias por compartir tu experiencia. En particular me gustó la parte final sobre lo imprescindible y sustituible.
Buena crónica. Gracias!
Este verano hago una ruta parecida a la vuestra pero en bici y en un plan muy económico. Tengo algunas dudas: ¿Es fácil encontrar supermercados? ¿Hay mucha distancia entre pueblos importantes con un mínimo de servicios? Tengo entendido que son paises muy caros ¿Cuanto valen cosas comunes como un café en un bar o una botella de agua? No pararía de hacer preguntas... ¿Hay muchos campings para tienda?. De los de cabinas ya he encontrado varios. Nosotros vamos de tienda de campaña por presupuesto limitado.
Saludos y Gracias
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